¿Cómo “morder” las galletas? Una guía para las cookies de internet

Todos recordamos los tiempos en que las galletas (“cookies”, en inglés) eran simplemente una golosina casera que nos esperaba tras un duro día recorriendo las calles en nuestra bici, relajándonos con los amigos y no metiéndonos (generalmente) en problemas.

Pero esos tiempos han quedado muy lejos, y por mucho que podamos añorar aquellos dulces mordiscos y sabores, hoy tenemos otro tipo de galletas que requieren nuestra atención, y que por desgracia no están ni la mitad de buenas: las cookies de internet.

Tras la reciente entrada en vigor del RGPD (Reglamento General de Protección de Datos), según el cual toda página a la cual puedan acceder ciudadanos de la UE debe cumplir con las regulaciones detalladas en el mismo, pensamos que podríamos ofrecerte un pequeño repaso sobre el qué, quién, cómo y por qué de las cookies, y sobre lo que su uso significa para ti y tu navegación en la red.

Como decíamos, no se trata de una deliciosa galleta, pero cuanto antes dejemos de pensar en eso, mejor. No, una cookie es un pequeño archivo que se almacena en los datos de tu dispositivo, y que puede proporcionar a la página una idea más completa de quién eres.

Las cookies utilizadas por Zampoita se basan en la guía de la Cámara de Comercio Internacional según las categorías de cookies:

1.Estrictamente necesarias

2.Rendimiento

3.Funcionalidad

Las cookies «estrictamente necesarias» son esenciales para permitirle moverse en nuestro sitio web y utilizar sus funciones de forma segura, como acceder a las zonas seguras de nuestro sitio web (por ejemplo, el panel de control). Los servicios como crear una cuenta de comerciante, iniciar sesión en el panel de control... etc. no se pueden hacer sin estas cookies esenciales. Las cookies no recopilan ninguna información personal sobre usted con fines comerciales.

“ci_session” Por defecto, Codelgniter almacena sesiones en las cookies del cliente. Cada vez que modifica la sesión llamado a configurar/unsetuserdata, se inserta un nuevo registro en el encabezado de respuesta, que contiene la cookie completa, más la modificación.
“cpsession” Esto determina cómo se gestionan las sesiones para el panel de control. Puede usar cookies, ID de sesión o una combinación.
“timezone” Para almacenar la fecha y hora de la zona horaria.

Las «cookies de rendimiento» se utilizan para recopilar información sobre cómo usa nuestro sitio web. Por ejemplo, las páginas que visita o si encuentra algún error. Estas cookies no recopilan ninguna información que pueda identificarle directamente: toda la información es anónima. Las cookies de rendimiento no se utilizan para dirigirse a usted con publicidad en línea. Estas cookies nos ayudan a comprender cómo funciona el sitio web y la aplicación, lo que nos es útil para mejorar su experiencia digital.

“Google Analytics and Google Universal Analytics” Al utilizar las cookies de Google Analytics, podemos analizar las sesiones de los usuarios en nuestro sitio web, como el origen del tráfico, la duración de la sesión, el número de visitas, etc. Google Universal Analytics nos permite recopilar información sobre cómo los visitantes usan nuestro sitio web, lo que nos ayuda a realizar mejoras cuando sea necesario. Al usar cookies, se asigna un número generado aleatoriamente en las solicitudes de página en nuestro sitio web; con esto podemos analizar los datos de los visitantes y de las campañas.

Estas cookies almacenan información sobre el consentimiento del usuario para cargar funciones específicas que luego configuran cookies de terceros, por ejemplo, vídeos de YouTube. Este consentimiento se solicita la primera vez que el usuario carga una página que utiliza una función relevante. Luego se almacena como referencia en futuras visitas al sitio web de Zampoita.

“zampoita_lang_cky” Se utilizan para identificar el idioma web actual que utiliza el cliente.
“accpt_cokkie” Se utilizan para identificar si la ID del usuario ha aceptado o no la política de cookies.

No te preocupes, las cookies desde luego no se usan para espiarte, simplemente sirven para personalizar tu experiencia en internet. Al grabar los datos de las páginas que visitas, la música que escuchas en YouTube o los programas que ves (y que te duermes viendo) en Netflix, las cookies pueden hacer tu experiencia de uso mucho más personal. En un mundo donde todos anhelan algo de individualidad, eso no parece demasiado malo, ¿no?

Explicado simplemente, las cookies se utilizan para recopilar información sobre el usuario, lo cual se hace cuando este se mueve de página a página en la misma sesión del navegador. Esto puede ayudarte a llegar a páginas similares, a encontrar justo lo que estás buscando o a hacer tu sesión de navegación más sencilla y directa.

Las cookies también pueden almacenar información que hayas enviado a una página. Piensa por ejemplo en las compras por internet: te has dejado llevar un poco y has puesto la mitad de la tienda en tu carrito de la compra antes de tener un momento de lucidez y darte cuenta de que probablemente no necesitas comprar tres tipos distintos de exprimidor ‘por si acaso’. Así pues, sales de la tienda, y cuando regresas todo sigue ahí para escoger lo que realmente quieras. Sin las cookies, el carrito estaría vacío, y tendrías que empezar desde el principio. ¿Quién tiene tiempo para eso?

Unos algoritmos diseñados para seguir y monitorizar nuestra actividad en la red, proporcionándonos la experiencia más única posible, parecen casi una utopía: no tener que recordar nada, pudiendo navegar con la alta velocidad y eficiencia que las películas de ciencia ficción siempre nos hicieron creer posibles. A medida que navegamos más, que visitamos más páginas, estas recopilan información sobre nuestros intereses y las recuerdan la siguiente vez para sugerirnos ofertas, productos o destinos que nos convengan.

Significa que internet ha creado un perfil de tu persona; esto se refleja en los anuncios que puedas ver en las redes sociales. Si has buscado recientemente equipos para acampada y luego visitas otra página sin cerrar el navegador, puede que veas anuncios de tiendas, de sacos de dormir o de campamentos por tu zona.

Esto no significa que estés sufriendo un acoso virtual, tan sólo quiere decir que la información se ha almacenado y que la red se acuerda de ti (¡viva!).

Puede que sientas incomodidad al ver algo relacionado con una búsqueda reciente, pero entender que esta información fue remitida voluntariamente por ti debería aliviar cualquier miedo sobre una supuesta red de espionaje informático. Tan sólo es algo que intenta ayudarte.

Para algunas personas son útiles, ahorrándoles tiempo a la hora de introducir contraseñas, direcciones de correo o nombres en distintos formularios de la red; debido a la comodidad que nos ofrece internet, parece que nos hemos vuelto algo impacientes.

Seguramente te hayas topado con una (ciertamente molesta) ventanita en el fondo de la pantalla, informándote de que esta página usa cookies (como todas las demás que existen, pero bueno) al entrar en una nueva web. Puedes escoger almacenarlas o no, en realidad no importa.

Por supuesto, en ocasiones cierta información delicada, como datos de tarjetas de crédito o números de identificación, puede ser almacenada en estas cookies, lo que podría hacer que acabara en manos equivocadas. Lo inteligente (y escandalosamente obvio) es no almacenar este tipo de datos.

La verdad es que no, en absoluto. No son la panacea, pero desde luego tampoco ese dispositivo perverso de seguimiento que algunas personas parecen creer. El gobierno no las usa para espiarte, y no van a robarte a tu novia o novio sugiriéndoles mejores alternativas en las redes sociales.

En realidad, lo único que hacen es almacenar información para que tu experiencia de navegación sea un poco más sencilla. Si prefieres beneficiarte de la opción de No Seguimiento ofrecida por los navegadores de internet y otras páginas, podrás usar la red en paz y sin mirar sobre tu hombro.

Si todavía siguen sin emocionarte las cookies almacenadas en tu ordenador, puedes simplemente eliminarlas. Tras los recientes problemas relativos a la privacidad, tomar medidas extra para mantener a salvo nuestros datos, por minúsculas que sean, no es algo a ignorar.

Eliminar las cookies en sí es fácil. Simplemente puedes ir a la pestaña de Historial y borrarlas junto con tu historial de navegación (o no). Esto resolverá cualquier problema relativo a páginas que recuerden información sobre ti. Fácil, ¿no?

Así que esta es la forma de “morder” las galletas. Si no quieres que nadie te siga, simplemente puedes escoger esa opción. Si te das cuenta de que las cookies en realidad no hacen gran cosa aparte de guardar información que puede serte útil más tarde, elegir con qué cookies quedarte puede proporcionarte una navegación más cómoda. Deja de preocuparte de los peligros de la tecnología, y acepta que, en realidad, es una cosa genial.

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